BIENVENIDO AL MUNDO DE LOS SUEёOS, DE LAS HISTORIAS QUE NACEN DE LA VIDA COTIDIANA, LA SOLEDAD Y LA FANTASÍA

16 octubre, 2005

LA HORA DE PESSOA, EL DIABLO Y SUS AMIGOS


Hace unas semanas, un viernes a eso de las veintitrés horas, desperté con mucha sed, me levanté al baño y bebí directamente del grifo. Al volver a mi habitación, pegado a la ventana, por fuera, un individuo, vestido de rojo, flotaba en el aire. Se pueden imaginar mi pavor al ver semejante escena. Mi primera reacción fue gritar y salir corriendo. Justo cuando empezaba a bajar las escaleras, escuche una voz que me decía "No tengas miedo, no he venido a hacerte daño" Me devolví a mi cuarto y cuál fue mi sorpresa al ver a la figura de rojo, atravesar el vidrio, como si éste fuese de agua. Es probable que lo que te diga te infunda temor -dijo- soy el Diablo, acto seguido hizo un pase mágico y sus ropas fueron de fiesta, traje gris azulado camisa, corbata.

Mucho se ha hablado de mí, comentó, sin embargo no soy lo que han escrito y contado, simplemente soy lo que no es, o si prefieres, lo que en tus sueños es.
Pensé en llamar a mis hijos (vivo con cuatro, cuyas edades fluctúan entre los dieciséis y los veintidós años), al tiempo que recordé que salen los viernes en la noche y no regresan hasta la madrugada.

Sólo quiero que tengamos una fiesta con algunos amigos que he invitado, si no te molesta por cierto -Argumentó el Diablo- Antes de poder elaborar una respuesta, se abrió la puerta del baño y apareció un garzón trayendo una mesa con ruedas, cargada de botellas de licor, vasos, copas, hielo, seguido por una mujer con delantal de cocinera, empujando otra mesa, cargada de bandejas con los más deliciosos canapés, tortas y comidas.
No me reponía de la sorpresa cuando sonó el timbre, vaya a abrir -dijo el Diablo- es un amigo. Bajé las escaleras corriendo, en la planta baja, esquivé a la señora del delantal y al garzón con sus mesas, que mágicamente ya estaban allí, abrí la puerta, un hombre distinguido con el sombrero en la mano. Soy el Dr. Ricardo Reis- dijo- mientras sonreía delicadamente. He recibido esta invitación con carácter de urgente-añadió- ¡Doctor! Dijo el diablo- Dejó usted su exilio?
Tratándose de una fiesta, con tan interesantes y queridos invitados, no podía faltar, además, me ha dicho usted que nuestro anfitrión gusta de la poesía. Cuando advertí que se refería a mí, una sensación ambigua me invadió, la que sólo fue interrumpida por el timbre.
Ante mi estupefacción, el Diablo abrió la puerta y dio la bienvenida al hombre menudo con apariencia simple. ¡Adelante Maestro! le estábamos esperando. Gracias dijo el hombre, me ha costado dejar la quinta, la ciudad me embota los sentidos, y usted sabe que para mí la simplicidad, la serenidad y nitidez es lo más importante. Dirigiéndose a mi, señaló: Soy Alberto Caeiro, gracias por la invitación, sin embargo quiero que sepa que estoy acá por encontrarme con algunos discípulos, porque no gusto de las fiestas, espero que me perdone la franqueza. No supe que contestar, deslumbrado por sus ojos azules, le extendí la mano y pude advertir que la suya, era la mano de un hombre de trabajo, a diferencia del Doctor.

La atención del garzón fue inmediata, sirvió copas y bocadillos. Al llevarme la copa a los labios, escuché el timbre, fui a abrir la puerta, ¡Hola! exclamó el visitante, extendiéndome la mano. Mientras lo saludaba, escuché al Diablo decir: Ingeniero, que gusto de verlo. El Ingeniero sin dejar de mirarme dijo:- Álvaro de Campos, para servirle- y se dirigió hasta el maestro Alberto Caeiro, le abrazó y se sentó a su lado, ambos se enfrascaron en una conversación que casi no pude escuchar, sólo entendí conceptos como: sensacionismo, futurismo, interseccionismo y algo así como no tener filosofía alguna.

Después de varias copas y poesía, cuando pensaba que no había más invitados, escuche al Doctor preguntar: ¿vendrá Don Fernando? Por supuesto, dijo el Diablo, está por llegar, y dirigiéndose a mí, agregó:- Suba, quítese el pijama y póngase ropa bonita, que ya llega el invitado de honor.
Al volver a la sala, con mi pantalón negro de paño y camisa blanca, me presentaron a Fernando Pessoa, diciendo: -Usted deseaba conocerlo, lo manifestó en más de un sueño. Si, contesté, lo he deseado hace mucho tiempo.

Después, más copas, conversación y poesía. Durante la noche fueron llegando otros invitados. Llegó Antonio Mora, Filósofo; Bernardo Soares, según ellos, autor de un libro del desasosiego; Pero Botelho y Frederico Reis, hermano del Doctor.
De pronto aparecieron hermosas muchachas, que curiosamente se mostraban muy inteligentes y entendidas en poesía y más tarde llegaron otros señores: Alexander Search, Barón de Teive, Vicente Guedes, Raphael Baldaya, A.A.Cross, Thomas Crosse, Pantaleao, Chevalier de Pas, Charles Robert Anon, Adolf Moscow y Jean Seul de Méleuret.

Desperté cerca de las siete de la mañana, tendido en un sillón, con la sensación de una gran parranda. Todo estaba limpio, ordenado y no había restos de la fiesta.
Por cierto, pensé que había sido sólo un sueño, sin embargo... por qué tenía puestos mi pantalón de paño, mi camisa blanca, además de manchada con vino, con un papel en el bolsillo, que decía:

No quiero rosas,
con tal que haya rosas.
Las quiero sólo cuando no las pueda haber.
¿Qué voy a hacer con las cosas
que cualquier mano puede coger?
No quiero la noche sino cuando la aurora
la hizo diluirse en oro y azul.
Lo que mi alma ignora
eso es lo que quiero poseer.
¿Para qué?... Si lo supiese, no haría versos
para decir que aún no lo sé.
Tengo el alma pobre y fría...
Ah, ¿con qué limosna la calentaré?...

3 Comments:

Blogger Gabriela said...

Ah! el misterio, cautiva porque permite tener sueños largos como la estela de los aviones a chorro...

lun. oct. 17, 09:02:00 a. m. 2005  
Anonymous Jorge Luis Borges ex apoderado said...

¡Muy bueno tu cuento Rodolfo¡ ¡Has creado una anecdota que entrarà en las mentes de quienes te lean, inyectando ese plasma misterio de los sueños, de las regreciones y las premoniciones circulares. Una anecdota, que impulsada por el viento, rodarà eternamente por las llanuras de la literatura.

mié. oct. 19, 09:22:00 a. m. 2005  
Anonymous Anónimo said...

Rodolfo yo no tengo blog y quiero suponer que cuando en uno de estos dice creado no se habla de una autoría original sino que es la  forma "técnica" para referirse al acto de subir un texto. Si esto es asi te cuento que he leido  a Pessoa y me sorprendi al leer tu cuento en el cual has insertado ciertos datos tuyos pero en la obra de él.
Tu cuento me recuerda cuando uno es adolescente y se encuentra con un autor, en mi caso fue un poeta, que te despierta tan profundamente el alma que a uno " se le suelta la mano " y escribe pequeñas obras que solo son réplicas del autor amado. Por eso supongo que a tí Pessoa te caló profundo porque   te colaste en sus textos con un cierto, manejo de la técnica, si tomaras tus propias guías seguro me sorprenderias.
francisco

mié. nov. 02, 05:20:00 p. m. 2005  

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