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10 diciembre, 2005

LA CÁMARA FOTOGRÁFICA

Andaba probando mi nueva cámara fotográfica, Kónica Minolta-Dimage A-200, en el centro de la ciudad, haciendo gala de mi buen gusto y profundos conocimientos en la materia. La había comprado el día anterior, a crédito y aún no empiezo a pagarla. No tengo un contrato como fotógrafo y sólo trabajo a honorarios y por pedido, con un par de revistas quincenales y algunas agencias de publicidad que aprecian mi trabajo (el año pasado obtuve la segunda mención honrosa en el principal concurso de fotografía artística del Municipio.)
Cada día es más difícil el trabajo de fotógrafo, todo el mundo tiene cámara digital, aunque sea en el teléfono móvil y cada día menos gente aprecia una buena fotografía.
Mi flamante Kónica no sólo es digital sino permite disparar una secuencia de cien fotos por minuto, lo que favorece la posibilidad de captar el momento justo para inmortalizarlo. Además permite almacenar más que ninguna, antes de vaciar al procesador, por supuesto permite ver la fotografía en pantalla.
Como estaba diciendo, probaba mi nueva cámara en el centro de la ciudad, cuando en un paradero de buses, me encuentro a un conocido animador de televisión, de programas de farándula, intentando conseguir un taxi. Por curiosidad apunté mi cámara en el momento justo cuando un perro callejero se acercó a su pie, levantó una pata y sutilmente le orinó el pantalón. En ese momento el animador de tv, muy enojado lanzó un puntapié al perro, éste aulló, retrocedió y luego con furia volvió a la carga, el animador lo recibió con otro puntapié, nuevamente en pleno hocico. Al verse superado, el animal se alejó unos metros y continuó ladrando.
En el intertanto, mi Kónica había disparado veintisiete veces, inmortalizando la escena completa. Pasada la conmoción, el animador se enteró de mi presencia y me exigió le entregara el rollo fotográfico. Yo orgulloso reí, diciendo: -Perdón, esta es una Kónica Minolta-Dimage A-200, digital-
-Borra las fotos que tomaste, inquirió.
-Lo siento, dije, es mi trabajo.
En ese momento, lanzando una sarta de improperios, se abalanzó sobre mí, intentando arrebatarme la cámara. Al instante reaccioné y lo que allí se produjo fue una riña callejera, que pronto contó con una ronda de entusiastas espectadores, que se inclinaban por uno u otro. La mayoría estaba de mi parte, la gente se inclina por el más débil. Débil en lo que a poder se refiere, porque en el forcejeo yo llevaba las de ganar.
De pronto una voz severa irrumpió en la escena: ¡Sepárense¡ Era un par de policías que en ese momento hacían su ronda en el sector. Cuando estuvimos un poco más calmados, el animador de televisión relató lo sucedido, argumentando algo así como “su vida privada”. Uno de los policías me pidió el rollo fotográfico. Con una sonrisa irónica le contesté que se trataba de una Kónica Minolta-Dimage A-200 digital. Creo que el policía se sintió maltratado en su ignorancia, de modo que reaccionó diciendo: -Vamos a la estación-
Llegamos a la Estación de policía, nos tomaron los datos, a esta altura yo apretaba aún mi cámara como si fuera la prueba de la existencia de vida extraterrestre. El oficial de turno me exigió le entregara el rollo fotográfico, le comenté, esta vez amablemente que la cámara era digital. Me instó a borrar las fotos, le expliqué que las fotos significaban mucho para mí. El oficial dijo que el asunto lo superaba, que debía pasar al juzgado de policía local y que la cámara quedaría retenida.
Yo no estaba dispuesto a perder tan magníficas fotos y pensando que estaba en mi derecho al tomar fotografías en la vía pública, la entregué.
Ha pasado más de un mes y todavía no se lleva a cabo la audiencia. Según supe, el canal de televisión puso un equipo de abogados a disposición del animador.
A decir verdad, creo que ya perdí las fotos, perdí también la ilusión de que el juez me de la razón, si es que las fotos no las ha borrado alguna “mano negra” en el juzgado.
He perdido varios trabajos por falta de una cámara de calidad, mi esposa dice que soy un estúpido, mi hija, adolescente, admiradora del animador, no me habla.

A esta altura, estoy pensando seriamente que el “meado de perro” soy yo.

1 Comments:

Blogger ROANVACO & PUNTO said...

exelente tu cuento, me gusto mucho.... Felicitanciones, seguire visitando tu blog.


saludos



ROANVACO

mar. dic. 13, 01:28:00 a. m. 2005  

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