BIENVENIDO AL MUNDO DE LOS SUEёOS, DE LAS HISTORIAS QUE NACEN DE LA VIDA COTIDIANA, LA SOLEDAD Y LA FANTASÍA

08 marzo, 2006

TRAVESÍA

Dejó su maleta en el suelo, se estiró en su cama, y se durmió. Venía de recorrer miles de kilómetros, muchas horas de viaje, y traía tantas sensaciones, como prendas en su maleta.
Un sueño lo envolvió, una gran ciudad, poblada de hermosa gente morena, con un ritmo fascinante en la sangre. Soñó que se desplazaba por las calles, a veces caminando, a veces en automóvil, a veces en metro. Lo que le quedaba claro era que ella lo estaría esperando. Debía atravesar un gran Parque, uno que quedaba en el Este, luego un Jardín Botánico, después llegar a una hermosa playa, donde ella estaría contemplando el mar, con su cabello al viento.
Buscó el Parque, preguntó a la gente que pasaba apurada, nadie tenía tiempo para él. Decidió caminar, un gran dolor en el talón de su pie izquierdo hacía lenta su marcha, se hizo de noche, las imágenes dentro del sueño se entremezclaban. De pronto, se encontró buscando el Jardín Botánico, al parecer debía encontrar allí una flor, para llevar a su amada. Algo lo demoró, una espera que se hizo eterna, como a menudo los sueños juegan con el tiempo. Cuando logró llegar, el Jardín estaba cerrado, una gran reja, que al pararse junto a ella, llegaba al cielo. Soñó que se iba sin la flor, pensando que lo importante era llegar hasta su amada. Avanzó rengueando, al volver a las calles, cogió un taxi, antiguo, conducido por un hombre amable, que escuchaba una música con ritmo tropical. El conductor, al ver la cara del hombre, un tanto triste, o quizás ansiosa, cambió la música por otra romántica, aunque folklórica. Cuando por fin llegó a la playa, lo primero que vio fue a su amor, no llevaba el cabello al viento, llevaba un sombrero verde; y no estaba sola, estaba con un hombre que sostenía una flor entre sus manos, se la ofrecía a su amada y ésta la ponía en su oreja. Los miró a la distancia, ambos reían. Intentó alejarse, correr, sin embargo sus piernas no le respondían, se volvían de lana, una mala pasada que hacen los sueños a las piernas cuando se desea arrancar.

2 Comments:

Blogger nika said...

este relato está muy cerca de ser perfecto: nada le sobra, nada le falta, incluso pude escuchar el sonido del mar mientras lo leía.

no creo que la amada acepte otra flor tan fácilmente.

besos.

jue. mar. 09, 12:08:00 a. m. 2006  
Anonymous Celeste Griott said...

La rapidez y ligereza de cómo se desarrolla el relato, la sensación cálida de un país tropical, estar cerca del mar, lo hacen parecer realmente un sueño. Es muy importante lograr arrancarle sensaciones reales al lector, y una de las cosas más difíciles de lograr.

vie. mar. 10, 12:44:00 p. m. 2006  

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