BIENVENIDO AL MUNDO DE LOS SUEёOS, DE LAS HISTORIAS QUE NACEN DE LA VIDA COTIDIANA, LA SOLEDAD Y LA FANTASÍA

15 marzo, 2006

UNA PROPUESTA DECENTE

Pensó encontrarla al día siguiente en el Café, e inmediatamente invitarla a hacer el amor. Se imaginó posibles respuestas, se puso en el caso de cada una de ellas, e ideó un plan de acción para cada una. Si ella accedía inmediatamente, cosa que veía improbable por el tipo de relación que hasta ahora habían mantenido, en un marco de amistad aunque no ausente de un inconfesado deseo por su parte, la invitaría a un motel sencillo, en términos de ornamentación (más cerca de lo romántico que de lo erótico).
Si ella creía que era una invitación demasiado íntima para comenzar una relación amorosa, le propondría un acercamiento paulatino, un hacer el amor que partiera con acariciar su cabello y besar sus mejillas y su frente aquel día, y dejar que el tiempo juntos les permitiera profundizar la relación. Lo importante era confesarle de algún modo el dolor que experimentaba su cuerpo al no poder abrazarla y decirle cuanto la deseaba.
Pensaba que aunque ella también lo deseara, no aceptaría estar con él mientras estuviera casado, aunque supiera que su relación matrimonial lo hacía desdichado y que estaba en ella, principalmente por los niños.
Lo pensó, le dio vueltas, sentía que tenía que ser franco con lo que estaba sintiendo, sin embargo sentía temor: de que en la espera, ella se enamorara de otro; y de que su propuesta, aparte de encontrar una respuesta negativa, rompiera con la relación de amistad, lo que significaba perderla para siempre. ¿Valía más la pena esperar? A ser libre, mantenerse un tiempo más casado por los hijos y llegado el momento intentar algo estructurado con ella. O era más sensato continuar casado y proponerle una relación de profundo amor, furtiva, en la que ambos podían ser inmensamente felices, auque no plenos, por no poder compartir todos los momentos de la vida.
Quizás la espera terminaría matando ese amor.
Sacó fuerzas y se prometió a si mismo actuar en forma decidida al día siguiente. Intentaría convencerla de dejar de lado las viejas tradiciones, las promesas, las rígidas estructuras mentales y entregarse a un amor desenfrenado y sin límites.

Esa noche se acostó pensando en ella, en el encuentro del día siguiente.
La encontró en el Café, pero algo estaba distinto, ella no estaba sola, estaba rodeada de gente que no le dejaba la opción de hablarle tímidamente al oído. Se enteró en ese momento de que ella había sido nombrada ministra o vice ministra del nuevo gobierno y que todas esas personas eran sus ayudantes y guarda espaldas personales, que en todo el encuentro, le impidieron confesarle su amor a través de la propuesta. Cuando la decepción lo embargaba, despertó, estaba amaneciendo, se sentía casi tan cansado como al acostarse.

Inmediatamente supo que no sería capaz de invitarla a hacer el amor, que cuando más, intentaría, no sin dificultades, contarle, que había soñado con ella.

2 Comments:

Blogger Peggy Bonilla said...

Rodolfo Gaiza:
Estamos llenos de fantasias, de sueños. Nosotros mismos, quiza seamos el de alguien mas...

Lei lo que escribiste de los piscis; soy una de ellas, y aunque no conozco mucho de eso, me da curiosidad cada que encuentro algo de mi signo.

Te abrazo.

jue. mar. 16, 03:20:00 a. m. 2006  
Blogger nika said...

a veces un simple sueño (aunque los sueños nunca son simples) es una declaración mucho más contundente que una invitación.

jue. mar. 16, 11:55:00 a. m. 2006  

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